La fiesta de Moros y Cristianos en
Juviles ( Granada )
Preámbulo de la tragedia
En los últimos tiempos se ha
acrecentado el interés por el tema Folklórico de “Moros y Cristianos” merced a
la atención que sobre el mismo han proyectado algunos africanistas españoles.(1)
Ahora pretendo seguir la trayectoria de quienes tan acuciosamente han venido
trabajando sobre estas fiestas populares, aportando una más con el deseo y la
esperanza de que no sea la última. (2)
El que esto escribe hubo de pasar últimamente un par de meses en el corazón de
la Alpujarra granadina y aunque llevaba el propósito de recoger el mayor número
de datos sobre esta clase de fiestas en aquella región, por diversas
circunstancias particulares solamente pudo dedicarse a las de la población que
es objeto del trabajo presente.
Tan parco botín es más que lamentar ya que la Alpujarra constituye una magnífica
región, casi inexplorada en tal sentido, en la cual abundan noticias de estas
fiestas, bien por celebrarse en la actualidad, bien por sobrevivir todavía
personas que recuerdan las que han dejado de representarse desde algunos años.
Ejemplos de poblaciones alpujarreñas en que todavía se celebran las fiestas de
“Moros y Cristianos” son Juviles,Valor y Trevélez; de lu gares en que
desaparecieron, sirvan Mecina Bombarón y Bérchules; también se tiene noticia de
tales epresentaciones en Nieles, Mecina Tedel y Jorairatar. Fuera de la
Alpujarra, pero en tierras granadinas, constan como cultivadoras de la Fiesta,
Quéntar y Zújar.
Durante mi estancia en Bérchules, y por medio de buenos amigos de la localidad,
llegó noticia de mi interés por las fiestas de “Moros y Cristianos” al vecino de
Juviles, D. Ramón Moreno Hidalgo.
Con gentileza nunca bastante agradecida, el Sr. Moreno realizó dos viajes desde
aquella población a fin de proporcionarme los datos y textos que sirven de base
a la publicación presente, por lo que le expreso mi reconocimiento.
Este amable informador constituye una fuente de noticias auténticas ya que es el
habitual “General Cristiano”, papel nuclear de la “Tragedia” para el que se
necesitan especiales cualidades de brío y entusiasmo.
Los “Moros y Cristianos” de Juviles se celebran con motivo de la festividad de
Nuestra Señora del Rosario, pero habitualmente se adelanta o se retrasa la
representación por lo que ésta se verifica en una fecha que oscila dentro de la
segunda quincena de septiembre y la primera de octubre. Precisamente por
retrasarse el espectáculo de este año hasta ese segundo
periodo, me fue imposible presenciarlo.
Han venido celebrándose anualmente y aunque se interrumpió la fiesta durante
nuestra guerra, en 1944 se ha reanudado la antigua costumbre.
Se representa esta titulada “Tragedia de Moros y Cristianos” en la plaza del
pueblo, donde se alza un tablado que figura el castillo cuya discutida posesión
constituye el argumento de la obra.
Esta se desarrolla en dos partes. Por la mañana se celebra una misa solemne
durante la cual los “Cristianos” montan la guardia militarmente.
Terminada la ceremonia religiosa comienza la primera parte de la “Tragedia” que
se desarrolla en la plaza; la batalla, sin embargo, se entabla en un cerro
próximo, donde se establece un campamento. Tanto la batalla como las carreras de
ida y vuelta pueden ser presenciadas por el público desde la misma plaza.
En la actualidad los disparos del figurado combate se producen con cohetes en
lugar de ser hechos con las propias armas, como en tiempos anteriores.
Con el triunfo de los “Moros”, que se apoderan del castillo, finaliza la primera
parte de la obra.
Por la tarde se reanuda la representación en forma parecida a como se desarrolló
durante la mañana; pero en el nuevo combate resultan ven cedores los
“Cristianos” que recuperan el castillo y logran la conversión de los derrotados
agarenos.
Después sale una procesión a la que dan escolta todos los intérpretes de la
“Tragedia”.
Intervienen en la representación diez personajes, cinco por cada bando, los
cuales son: Rey, General, Embajador, Guerrero y Espía. Según las posibilidades,
a estos personajes acompañan otros que no hablan. La indumentaria, como puede
comprobarse por el grabado adjunto, es extremadamente sencilla y sin
pretensiones de exactitud cronológica.
En cuanto al texto se conserva un ejemplar (único según mis noticias) manuscrito
en dos cuadernos de tipo escolar.
Al parecer se estableció ese texto hace algunos años a base de la excelente
memoria de tres vecinos de Juviles: D.Antonio Caño, D.Miguel Fernández y José
Moreno Gervilla, padre de nuestro informador y antecesor de éste en el papel de
“General Cristiano”.
Juzgo imposible reconstruir el primitivo estado del texto, ni aun lograr
noticias del redactor del mismo. Tal como ahora se publica es decla mado
anualmente, aunque con las variaciones que introduce la musa popular, la cual
considera la obra como “res nullius”.
Sería inútil pretender valorar la “ Tragedia” desde un punto de vista literario.
La obra, que en su estado primigenio no debió ser de muchos quilates, ofrece
toda clase de alteraciones e interpolaciones. El sentido se pierde en muchos
pasajes y en otros es de difícil comprensión. Los versos padecen toda especie de
irregularidades de rima y de metro.
Sin embargo, me he abstenido de hacer indicaciones en todos los sitios en que el
sentido es oscuro o existen anomalías métricas, a fin de no multiplicar las
anotaciones. Únicamente en muy pocos lugares me he permitido corregir el texto
original: donde era evidente un “lapsus calami”. También ha sido corregida la
ortografía del manuscrito.
No obstante los evidentes defectos literarios de la “Tragedia”, cuyo texto se
halla mucho más estragado que el de otras fiestas similares, es innegable su
interés desde cierto punto de vista.
Constituye, sobre todo, un vivo ejemplo de elaboración literaria popular. Con
casi absoluta libertad el texto primitivo ha ido transformandose a través del
tiempo, prolongándose o achicándose según las circunstancias y las dotes
declamatorias de los intérpretes: si estas eran buenas, se han interpolado
“Súplicas” a los Patronos; en caso contrario se han suprimido. Otros pasajes de
la obra han sido sustituidos, como queda indicado en notas al pie de la
“Tragedia”.
Por otra parte parece evidente el propósito de que cada uno de los principales
intérpretes dispongan de brillantes relaciones en las que haya lugar al personal
lucimiento de todos ellos.
De igual modo en casi todas esas relaciones se transparenta una tendencia al
“latiguillo” que está de acuerdo con lo anteriormente indicado y con el carácter
popular de la obra y de los oyentes.
También la adjetivación suele ser extremosa para impresionar, sin duda, al
auditorio. Quizás ese deseo de elevar el tono del léxico sea la causa de la
oscuridad de ciertos pasajes, pues perdida la noción del significado de algunos
vocablos, han sido sustituidos por otros también altisonantes y mal
comprendidos,dejando el período ininteligible.
Pero, como queda dicho más arriba, precisamente en ser vivo testi monio de la
elaboración popular, así como en mantener encendida la tradi ción de una fiesta
tan arraigada a la entraña de nuestra península, estriba el innegable interés de
la “Tragedia” de Juviles. Sus defectos literarios y sus anacronismos son más
estimables, en su espontaneidad, que otras
obras de autor conocido, en que, aunque se salve la métrica, no dejan de
padecer, menos justificadamente, la Poesía y la Historia.
Con versos mal medidos y con modestísimo aparato escénico, los habitantes de
Juviles reproducen anualmente, en el áspero y magnífico marco alpujarreño, el
eterno conflicto racial y religioso que forma los cimientos de nuestra nación.
Sin galas retóricas y sin miras turísticas, los circunstanciales actores de
Juviles ponen en la representación todo su entusiasmo, que nubla sus ojos y vela
sus gargantas, y transmiten su emoción al sencillo auditorio que sigue
atentamente la dramática peripecia, como lo harían antes los Autos y Farsas los
habitantes de los burgosmedievales.
(1) Entre éstos cabe destacar muy especialmente a D. Tomás García Figueras,
quien ha enriquecido la bibliografía sobre el tema con varias aportaciones.
(2) Deben mencionarse entre las publicaciones aparecidas anteriormente las que
siguen:
• Ramón Cala y López, y Miguel Flores González: La fiesta de “Moros y Cristianos
“ en la villa de Carboneras, precedida de una noticia histórica. Cuevas, 1918.
• Tomás García Figueras: La fiesta de “Moros y Cristianos” en Benamahoma
(Cádiz). Junio de 1933.
• José Díaz de Villegas: Otra fiesta de “Moros y Cristianos”. El ataque de
Ochalí a Sóller en 1561. “África”. Septiembre de 1935.
• Miguel Flores González: Fiestas de “Moros y Cristianos” en la villa de
Carboneras (Almería). “África”. Abril de 1936.
• Tomás García Figueras: Notas sobre las fiestas de “Moros y Cristianos” en
Benadalid (Málaga). Larache. 1939.
• Tomás García Figueras: Las fiestas de San Jorge en Alcoy. Larache, 1940.
• Tomás García Figueras: Las fietas de “Moros y Cristianos en Alcoy. Mauritania.
Agosto de 1940.
• Tomás García Figueras: La fiesta de Ntra. Sra. de Gracia de Caudete. Larache,
1940.